COLABORACIONES (Poemas de Maria Luz Piñeyro)
     
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Sorpresa
Yo sé que lo esperaba
 así de inesperado...

 Que borre calendarios,
reverdezca jazmines,
que pare los relojes
y salpique colores.

 Sentir sin cerraduras.
Derretirse en un sueño
Ronronear, acunarse.

 Yo sé que lo esperaba
así de inesperado...
 Para oír carcajadas
con sólo una sonrisa.
Para sentir que es fiesta
de domingo a domingo.

 Poder vivir flotando
sin miedo a la caída.
Poder mirar el mundo
desde una alfombra mágica.

 Yo sé que lo esperaba
así de inesperado...

 Como viento en el pecho,
así de apasionado.
Como miel en la boca,
así de húmedo.

 Así de suavecito,
cosquillas en la piel.
Así de masticable,
chocolate.

 Yo sé que lo esperaba
así de inesperado...

 Pero a ese beso tuyo
tu ritmo, tu alma clara.

 Desborde de alegría.
Dulce calma.
Inyección de optimismo.
¡Sorpresa inesperada!

María Luz Piñeyro

  Cómo no amarte Cómo no amarte amor
si son siglos esperando
bañarme con tu magia.
Si mi alma
reconoce tu alma,
si mis manos
recuerdan a las tuyas.

 Cómo no amarte amor
si de tu boca
escucho lo que pienso.
Si acompañás mi paso
y marchás a mi ritmo,
si despegás conmigo
sumándote a mi vuelo.

 Cómo no amarte amor
si tu alquimia
combina lo imposible,
la inesperada emoción
de la sorpresa,
el suave abrigo
de lo cotidiano.

 Cómo no amarte amor
si me cuidas
con la yema de tus dedos
y dejo que me cuides.
Si te extraño sin dolor
y no me asusta
que alguna vez me duela.

 Cómo no amarte amor
si las mariposas vuelan
y  suenan campanas
en mi pecho.
Si es amor de chocolate.
Si me inundaste la piel
de burbujas y deseo.

  Cómo no amarte amor
si estás conmigo.

 MARÍA LUZ PIÑEYRO

  Porque estás siempre, quiero quedarme Porque estás siempre,
puedo invitarte a recorrer
mis rincones blancos y los grises,
... aún cuando no estás como te necesito.

 Porque estás siempre,
puedo dejar de esconderme
entre mis laberintos seguros,
... aún cuando no entiendas
el por qué de una lágrima.

 Porque estás siempre,
puedo recuperar la sonrisa,
volver a pintarle el sol a la mañana,
... aún cuando no te dé
lo que de mí esperabas.

 Porque estás siempre,
mis viejas tormentas
se transforman en llovizna,
... aún cuando quede un charco
donde hubo un alma inundada.

 Porque estás siempre,
la casa se llenó de colores,
mi vida se iluminó con sueños,
... aún cuando persista
algún miedo rebelde.
 Porque estás siempre,
puedo decir “quedate”,
mi corazón y mi piel te pertenecen,
... aún cuando enojada
te diga que hagas lo que quieras.

 Porque estás siempre,
hoy sé que sola sería media
con mi mitad agujereada,
... aún en el momento
en que estoy dando un portazo.

 Porque estás siempre,
puedo pedirte ayuda:
¡quiero estar siempre!,
... aún cuando no sepa
qué hacer para quedarme. 

María  Luz Piñeyro

  Mis ángeles Está mi ángel racional,
que no cree en los verdes,
anotando traiciones
en orden ascendente.

 Pero mi ángel romántico,
atrevido, inocente,
defiende los jazmines
que sabe reverdecen.

 Y mi ángel cuarentón
escucha el tintineo,
se lustra la armadura
recordando hechiceros.

 Y mi ángel de quince años
oye los cascabeles.
No importa cuándo llega,
es el Mago que viene.

 ¡Hoy la noche es tan larga!
Desconfianza y cautela.
Pasión irreverente.
Mis ángeles se encuentran.

 Uno argumenta en prosa
objetiva y consiente
lo grave de exponerse,
lo mucho que se pierde.

 El otro, mientras vuela,
le pide que sonría,
le regala su flor,
escribe una poesía.

 María Luz Piñeyro

 
   
 

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